lunes, 26 de septiembre de 2011

Releyendo "El Tesoro" de Miguel Delibes

“El tesoro”, de Miguel Delibes (1985) es una novela que casi todos los arqueólogos hemos leído. Y no solo por la calidad literaria del autor, sino porque retrata con la maestría que caracteriza a Delibes, la Castilla rural de esa época, y el trabajo del arqueólogo.
En esos años yo andaba excavando por la provincia de Soria, y la novela trae a la cabeza algunos perfiles humanos con los que todos nos hemos encontrado, arrancando más de una sonrisa. E igualmente, retrata la relación del protagonista con la Arqueología, sus problemas y sus frustraciones, en las que muchos nos hemos visto reflejados. No en vano Miguel Delibes es padre de arqueólogo.
 Sin embargo, sin saberlo, o quizá sabiéndolo, el autor pone de manifiesto un problema que todavía hoy está vigente.
La trama de la novela es algo por lo que muchos hemos pasado. Llegar a un pueblo a excavar, y ser mal recibidos. En el texto los miembros de la excavación encuentran carteles de “prohibido hacer escarbaciones”. Un par de años después, en 1988,  a mi me recibieron con otro que rezaba “Mata arqueólogos”. Ese mal recibimiento, es debido a la presunción de que los arqueólogos son gente forastera que  venimos a llevarnos (robar) algo que es suyo (En mi caso eran unos ortostatos grabados, de un monumento megalítico, afectados por una carretera, a los que nadie había prestado mayor atención hasta que llegamos nosotros, y que de pronto se convirtieron en el símbolo del pueblo).
En la novela el final es dramático, y en algunos casos, en la realidad también. Todos conocemos ejemplos de yacimiento destruido poco antes de la intervención de los arqueólogos (o durante). “Antes lo arrasamos …”
Sin embargo, releyendo la novela, y repasando la experiencia real… ¿No podía haberse evitado?. ¿No estaba en la mano del arqueólogo el prevenir lo que luego ocurrió?.
Yo creo que sí. En la novela, y en la realidad también, falta comunicación. Los arqueólogos llegamos, plantamos delante de quien sea el permiso de excavación, y a tirar, pese a quien pese y sin explicar nada. Terminamos la excavación, nos llevamos los hallazgos, que nadie ha visto (los tesoros), y nos vamos.
Con algo tan sencillo como una reunión con el ayuntamiento, y un par de ellas con los habitantes, incluyendo a alguno de ellos (como luego se hace en la novela, aunque ya tarde) como parte del equipo de excavación, explicando muy claramente que hacemos ahí, y porqué, y enseñando la excavación y lo que aparece en ella a los que quisieran visitarla, se habría neutralizado el problema. Habríamos dejado de ser una amenaza.
En la empresa privada se le llama un plan de lanzamiento de proyecto. Es decir, explicar a todos los interesados en un proyecto, su alcance, objetivos y circunstancias.
Es algo que echo mucho de menos en Arqueología. Durante cierto tiempo, cuando era estudiante, estuve en muchas excavaciones, muchos pueblos, muchas situaciones tensas, y algunos daños al Patrimonio que se podían haber evitado.
Luego, con el tiempo, entendí  que los arqueólogos tenemos también una responsabilidad, la de evitar, con nuestro comportamiento, daños al Patrimonio. No somos un agente neutro, todo lo contrario. Nuestro comportamiento y la relación que establezcamos con la sociedad, y la más inmediata es la sociedad local cercana al yacimiento, determina la suerte que corre éste. Y el afecto o desafecto que se crea entre la sociedad y su pasado.
Si alguien no ha leído “El tesoro” desde esa óptica, se lo recomiendo. Es un ejercicio de reflexión importante.

3 comentarios:

  1. La he leido, aunque no soy arqueologo sino profesora))) A mi, me gusto muchisimo, porque es algo mas que solamente de arqueologia... en el texto estan levantadas muchas cuestiones sociales, politicas, intimas... Es un cuento de opciones, alternativas que trae hacer el protagonista... y claro es de fidelidad al oficio de la vida... Hay muchas cuestiones mas))) Y a mi, me gusta tanto! gracias por su pbnta de vista))) De verdad, era interesante leerlo todo!

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  2. Donde podría encontrar la adaptación cinematográfica de Antonio Mercero??

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  3. Sí, es una novela preciosa esta de Delibes. Como dice uno de los personajes al final del libro, "es un problema de escuelas", no sólo por la prepotencia, más que de los arqueólogos, de la Administración, sino también la ignorancia de los habitantes del pueblo que reaccionan violentamente. Un saludo y desconocía que fuera un libro leído entre los de su oficio.

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